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¿Menstruación Sostenible?

¿Por qué es importante y como llevarla a cabo?

Para poder hablar de cómo llevar una menstruación sostenible, debemos empezar por definir que es y que busca.

La menstruación sostenible para ponerlo en palabras prácticas, es una manera de menstruar que busca cuidar y respetar el planeta a partir de productos que disminuyen el impacto ambiental y son seguros para tu salud.

La mayoría de productos menstruales como toallas higiénicas y tampones, están hechas de derivados del petroleo. A esto le pueden agregar químicos como cloro y dioxinas para blanquear.

Teniendo en cuenta que podemos menstruar por aproximadamente 40 años y haciendo un cálculo general según las estadísticas, podríamos decir que a lo largo de nuestras vidas estaríamos usando mas de 9.000 toallas higiénicas y tampones. A esto le podemos sumar los empaques en los que vienen cada producto y los protectores diarios que usan muchas personas. Ahora imagina cuanto debe contaminar todo esto. Se estima que por la cantidad excesiva de productos menstruales y por los químicos que usan para su duración, una toalla menstrual se puede tardar en degradar entre 500 y 800 años.

No solo estos productos contaminan, si no tambien su elaboracion y es que por ejemplo la fibra de algodón, que es el principal componente de los tampones, necesita para su producción muchísima agua, pesticidas y fertilizantes, también el poliéster está hecho de derivados del petróleo y también requiere una gran cantidad de agua. A todo esto, habría que añadirle la contaminante producción de todos sus envoltorios a base de plástico además de su transporte.

Entonces, te estarás preguntando…
¿ Tengo otra opción?

CLARO QUE SI

Las copas menstruales son unos recipientes de higiene íntima fabricados en silicona hipoalergénica o látex que no tienen un efecto negativo sobre la flora vaginal. Al no absorber la sangre, no reseca ni afecta a la lubricación de las paredes vaginales, como si es frecuente con los tampones. Se hierven al empezar y acabar el ciclo y, durante la regla, basta con usarlas, sacarlas, limpiarlas con agua y utilizarlas de nuevo. Además, hay diferentes tamaños y lo mas importante es que al ser reutilizables te pueden durar hasta 10 años.

La diferencia entre un calzón normal y el absorbente reside en el tejido con el que se elaboran, ya que permite la absorción de la menstruación sin que éste se transfiera a la ropa, sin hincharse ni resultando tan aparatosas como puede ser una toalla convencional. Además, al igual que la copa tiene diferentes tamaños que se adaptan a ti, reduce tu impacto sobre el medio ambiente ya que evitarás el uso de miles de protectores, toallas y tampones. Son veganas ya que no utilizan ninguna fibra animal en sus tejidos y no utilizan químicos nocivos ni para tu salud ni la del planeta.

Al igual que ocurre con los calzones, se caracterizan por ser completamente absorbentes e impermeables. Al no tener añadidos químicos para su duración, su olor, ni para blanquear son respetuosas con la piel, no producen irritación, ni alteran el pH vaginal.

Ahora que conoces sobre Menstruación Sostenible y las diferentes alternativas que tienes,

¿ te animas a hacer el cambio ?

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Hablemos de los ´DIRTY DOZEN´

La Fundación David Suzuki, una organización sin ánimo de lucro canadiense dedicada a la protección de la naturaleza, ha creado una lista de los doce ingredientes más nocivos presentes en nuestros hogares a través de nuestros cosméticos y de nuestros productos de limpieza.

Bautizaron está lista : Dirty Dozen (la docena “sucia”) para resaltar las consecuencias nocivas que pueden tener el uso de estos componentes en nuestra cotidianidad.

  • La lista de los Dirty Dozen se compone de las siguientes sustancias:

1. BHA and BHT

2. P-phenylenediamine y colorantes artificiales listados como “CI” seguido del número 5

3. DEA-related ingredients

4. Dibutyl phthalate

5. Formaldehyde-releasing preservatives

6. Parabens

7. Parfum (a.k.a. fragrance)

8. PEG compounds

9. Petrolatum

10. Siloxanes

11. Sodium laureth sulfate

12. Triclosan

Los efectos de estos componentes sobre nuestra salud y sobre el medio ambiente son cada vez más evidentes como lo explica la fundación canadiense. Y muchos de ellos se encuentran en productos de usos diarios, como por ejemplo el BHA y BHT (común en maquillaje, cremas hidratantes y bálsamos labiales), la dietanolamina (usado en protectores solares y muchos productos “espumosos´´) o el ftalato de dibutilo (DBP) –encontrado en esmaltes, tintes y tratamientos de manicuras permanentes.

Los parabenos son e ingredientes más impopular de la cosmética convencional por su capacidad de actuar como hormona en el cuerpo humano, más concretamente como estrógeno, la hormona sexual femenina, como lo explica el comité científico europeo de salud de los consumindores (https://ec.europa.eu/health/scientific_committees/docs/citizens_parabens_es.pdf) que existe una relación directa entre el cáncer en la mujer (especialmente el de mama) y los productos que contienen parabenos. Además la universidad de Córdoba (España) ha demostrado que son partes de los principales contaminantes del agua en España (https://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-nuevo-metodo-identifica-contaminantes-cosmeticos-en-aguas-marinas)

Por otra parte, muchos de estos aditivos pueden tener efectos en la piel como por ejemplo los perfumes sínteticos. Todos ellos potentes alérgenos y altamente tóxicos para los organismos y ecosistemas acuáticos. Las fragancias sintéticas, por su parte, son responsables de irritaciones, alergias y problemas  hormonales y se cree que desprenden compuestos que contribuyen a la contaminación atmosférica.

Otra sustancias que, en caso de ser ingerido, puede llegar a causar enfermedades graves es el triclosán, un potente antibacteriano y fungicida. Suele estar presente en todos esos productos anunciados como «antibacterias»

Finalmente, las micropartículas de plástico que podemos encontrar en exfoliantes o cremas dentales sustituyen a ingredientes naturales que podrían cumplir la misma función sin provocar irritaciones cutáneas. Estas partículas microscópicas acaban en las aguas residuales y, al tratarse de residuos complejos de filtrar, terminan entrando en la cadena trófica de las especies marinas.

Más Información:

https://davidsuzuki.org/